El registro de jornada lleva siendo obligatorio desde 2019, y a estas alturas la mayoría de las empresas ya tienen un sistema implantado. Pero implantarlo no es lo mismo que hacerlo bien: olvidos al fichar, fallos técnicos, horas mal introducidas o discrepancias entre lo registrado y lo realmente trabajado son mucho más frecuentes de lo que cualquier responsable de RRHH quisiera admitir. La pregunta importante no es si se producen errores, sino qué implicaciones tienen y cómo se resuelven correctamente.
No todos los errores son iguales
Conviene distinguir dos situaciones muy distintas, porque sus consecuencias no tienen nada que ver:
El error puntual y aislado. Un trabajador que se olvida de fichar la salida un día, o un fallo técnico que no registra correctamente una entrada. Este tipo de incidencia, si se detecta y corrige con trazabilidad, no tiene por qué acarrear ninguna consecuencia grave. Es, sencillamente, parte de la gestión normal de cualquier sistema.
El sistema poco fiable o sistemáticamente incorrecto. Aquí el problema es distinto: si el registro no refleja la jornada real de forma habitual (por ejemplo, porque se basa en un horario «teórico» en lugar de las horas efectivas, o porque se reconstruye de memoria a final de mes), deja de cumplir su función legal. En este caso, los tribunales han considerado que un sistema así equivale a no tener registro en absoluto, con las consecuencias que eso implica.
¿De quién es la responsabilidad si hay un error?
La responsabilidad principal recae sobre la empresa. Es quien debe garantizar que el sistema de fichaje es accesible, fiable y objetivo para toda la plantilla, y quien debe informar adecuadamente sobre cómo utilizarlo. Esto tiene una consecuencia práctica importante: si la empresa no ha facilitado los medios adecuados para fichar correctamente, no puede sancionar al trabajador por no haberlo hecho.
Dicho esto, el trabajador también tiene la obligación de usar correctamente el sistema que se le proporciona. Si el fallo viene de un despiste individual (olvidar fichar un día concreto), lo razonable es notificarlo a RRHH o al responsable correspondiente para que quede corregido con la debida trazabilidad, no simplemente ignorarlo.
Cómo debe corregirse un error correctamente
Aquí está uno de los puntos que más problemas genera en la práctica: una corrección del registro nunca debe hacerse de forma silenciosa. El sistema debe garantizar que cualquier modificación quede documentada: quién la hizo, cuándo, y por qué motivo. Un registro que pueda alterarse sin dejar rastro deja de ser fiable a efectos legales, aunque el cambio en cuestión fuera legítimo.
Buenas prácticas para gestionar una corrección:
- Notificar la incidencia lo antes posible, en cuanto se detecta.
- Especificar las horas exactas, no aproximaciones («sobre las nueve y algo»).
- Dejar constancia del motivo del cambio.
- Que la corrección quede reflejada de forma auditable, no como una simple sobrescritura del dato original.
Qué pasa en caso de conflicto laboral
Si llega a haber una reclamación o una inspección, el registro de jornada se convierte en la prueba central. Y aquí los errores (sobre todo los sistemáticos) pueden jugar en contra de la empresa de formas muy concretas:
- Si el registro no existe o no es fiable, la carga de la prueba se invierte a favor del trabajador. Por ejemplo, en el caso de un trabajador a tiempo parcial, si la empresa no puede acreditar un registro fiable, los tribunales han llegado a presumir que en realidad trabajaba a jornada completa.
- Aun así, conviene matizar: la falta de un registro fiable no significa automáticamente que se den por probadas todas las horas extra que el trabajador reclame; sigue siendo recomendable aportar pruebas adicionales (correos, mensajes, testigos) para reforzar la reclamación.
- Si el error beneficia a la empresa (por ejemplo, registrando menos horas de las reales), y se demuestra que fue intencionado, la situación se agrava considerablemente, pudiendo constituir una infracción muy grave.
Qué sanciones puede acarrear un registro defectuoso
La Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social (LISOS) contempla distintos niveles:
- No llevar registro de jornada, o llevar uno que no sea fiable ni objetivo, se considera infracción grave.
- Falsificar o manipular deliberadamente los datos, o presionar para que los trabajadores registren menos horas de las reales, puede calificarse como infracción muy grave, con sanciones económicas considerablemente mayores.
- Las multas, según el grado de la infracción, pueden oscilar desde varios cientos de euros hasta superar los 200.000 euros en los casos más graves, y se aplican por cada centro de trabajo o, en determinados supuestos, por cada trabajador afectado.
Un dato relevante: los sindicatos han denunciado en varias ocasiones casos de empresas que animan informalmente a la plantilla a «olvidarse» de fichar ciertas horas. Esta práctica no solo constituye una infracción administrativa grave, sino que compromete directamente a quienes la fomentan, no solo a quien ejecuta el fichaje incorrecto.
Preguntas frecuentes
Se me olvidó fichar un día, ¿tengo algún problema? No, si es un hecho puntual. Lo correcto es notificarlo cuanto antes para que quede corregido con trazabilidad. Un olvido aislado no equivale a un registro poco fiable.
¿Puede mi empresa modificar mi registro sin decírmelo? No debería. Cualquier corrección debe quedar documentada y, en la medida de lo posible, ser conocida por el propio trabajador, precisamente para garantizar que el sistema sigue siendo fiable como prueba.
Si el sistema de fichaje falla habitualmente, ¿es responsabilidad mía? No. Si el fallo es del sistema puesto a tu disposición por la empresa, la responsabilidad es de la empresa, que debe solucionarlo y no puede sancionarte por ello.
¿Qué pasa si descubro que mi empresa ha registrado menos horas de las que realmente trabajé? Puedes reclamarlo, aportando cualquier prueba adicional que tengas (correos, mensajes, testigos), y en caso de no resolverse, acudir a Inspección de Trabajo.
¿Un registro en Excel es válido legalmente? Puede serlo, siempre que garantice fiabilidad y trazabilidad. El problema surge cuando ese Excel se rellena de memoria o puede modificarse sin dejar rastro de los cambios, lo que lo convierte en un sistema poco fiable a ojos de los tribunales.
¿Puede haber consecuencias personales para quien manipula el registro deliberadamente? Sí, más allá de la sanción administrativa a la empresa, la manipulación deliberada del registro puede tener implicaciones adicionales para las personas responsables de esa práctica, especialmente si existe una instrucción activa para falsear los datos.
Un error puntual en el registro de jornada no es motivo de alarma si se corrige con transparencia y trazabilidad. El verdadero riesgo aparece cuando el sistema, en su conjunto, deja de reflejar la realidad: ahí es donde los tribunales e Inspección de Trabajo dejan de hablar de «errores» y empiezan a hablar de incumplimiento. La mejor defensa, tanto para empresas como para trabajadores, es la misma: registrar con precisión, corregir con transparencia, y nunca dejar que un dato se modifique sin dejar rastro de por qué.



